dilluns, 28 d’octubre del 2013

Uso de las TIC en el control de riesgos en enfermedades cardiovasculares

Las TIC están revolucionando la relación médico-paciente. Varios investigadores han creado una herramienta para realizar pronósticos gráficos del sistema cardíaco de los pacientes. Son los autores de un artículo publicado en plosmedicine.org, donde se señalan los beneficios de la telemedicina en el tratamiento de enfermedades cardiovasculares. Las TIC también pueden ayudar a corregir comportamientos de riesgo, como el programa Text2quit para dejar de fumar a través de alertas recibidas en el teléfono móvil del usuario.

Según la Organizacion Mundial de la Salud, las enfermedades cardiovasculares son una de las principales causas de muerte y discapacidad en todo el mundo. Representan más de 16 millones (casi un 30%) del total de muertes al año. El 80% de los casos tienen lugar en países con bajos ingresos por falta de equipamiento y por el desigual acceso de la población a la asistencia sanitaria. Muchos de los factores de riesgo como la adicción al tabaco, la obesidad, los altos niveles de colesterol en sangre, etc. se pueden reducir mediante tratamientos médicos y regímenes alimenticios.

En cuanto a la aplicación de las nuevas tecnologías en este campo, aún existen grandes diferencias entre los avances en el plano teórico y lo que se ha llevado a la práctica. Varios estudios revelan que rara vez se fijan protocolos de seguimiento para identificar a pacientes con riesgo de padecer enfermedades y otras complicaciones cardiovasculares. En la mayoría de los casos, esto es así por la falta de tiempo de los profesionales, la carencia de recursos y de un equipo humano suficiente y con la preparación adecuada, y la sobrecarga de trabajo del personal en activo. A todo esto se suma una completa falta de estructuración común de los procedimientos para evaluar posibles riesgos cardiovasculares en los pacientes y la carencia de recolección de estos datos para una posterior recuperación y compartición de la información.

Los distintos protocolos según países, regiones, centros hospitalarios, etc. siempre han sido criticados por la excesiva burocratización, que repercute en la lentitud de los procedimientos y en una consiguiente precarización de la atención al paciente. Además, es fundamental que el propio paciente comprenda su situación médica, los riesgos que implica en cada caso, y conseguir motivarlo y comprometerlo activamente en el cuidado de su salud, corrigiendo aquellos hábitos poco saludables.


Las TIC pueden ayudar:


  • Facilitando la monitorización de pacientes, tanto del progreso de sus dolencias como de la evolución hacia comportamientos más saludables.
  • Facilitando el acceso a los historiales clínicos, tanto por parte del personal sanitario como de los propios pacientes.
  • Disminución de errores médicos. Gracias a la posibilidad de compartir datos registrados electrónicamente (bases de datos) desde cualquier punto geográfico, lo que repercute en una mejora del proceso de toma de decisiones médicas. Un médico general puede consultar con un especialistas, o los especialistas pueden compartir puntos de vista, más fácilmente con las nuevas herramientas de comunicación. Por otra parte, también se reduce el número de pruebas realizadas por duplicado, al poder acceder a resultados anteriores. Las nuevas tecnologías de la comunicación permiten la transmisión de imágenes de diagnóstico, video y datos como ECG, presión arterial, peso, nivel de glucosa en sangre.
  • La telemedicina posibilita igualmente el acceso a ciertos servicios restringidos en áreas remotas, poblaciones pequeñas o sectores desfavorecidos que carecen de prestaciones sanitarias más complejas.

Your Heart Forecast es un ejemplo del resultado de aplicar las nuevas tecnologías de la información al tratamiento de enfermedades cardiovasculares. Se trata de una herramienta de pronóstico utilizada en Nueva Zelanda. Se utilizan historiales clínicos gráficos que muestran la situación actual del paciente, la situación teórica de un sujeto-copia simulada del paciente en condiciones físicas óptimas, y se calculan la evolución de la enfermedad en caso de no actuación, y la evolución-mejoría en caso de seguimiento de un tratamiento médico adecuado y corrección de comportamientos dañinos para la salud.

Otro punto importante es la receta electrónica, generalizada en los países con un alto grado de informatización. El sistema podría llegar más lejos con alertas para las recetas no rellenadas, notificaciones de cambios en el tratamiento médico (dosis, revisiones, cambio de medicamentos...), de citas perdidas, etc. Este tipo de avisos se pueden emplear en dispositivos como el teléfono móvil. Txt2Quit es un programa neozelandés para dejar de fumar utilizando mensajes de texto. Los resultados muestran que el número de personas que han dejado de fumar a corto plazo ha doblado después de la implantación del sistema. Una experiencia similar se está llevando a cabo en Reino Unido con txt2stop.

Por otro lado, las redes sociales están ayudando a expandir información médica entre personas con problemas de salud similares a la vez que proporcionan apoyo y comprensión mutuos en sitios Web como Patientslikeme.com, por ejemplo.

Los beneficios de aplicar las nuevas tecnologías de la información en sanidad implica la mejora de la calidad de la atención, la reducción del número de pruebas por duplicado, un mayor acceso a ciertos servicios en áreas alejadas y de recursos limitados, y un mejor seguimiento y evaluación de los pacientes. Sin embargo, cuanto mayor es el cambio que requiere un sistema, mayor es el riesgo de fracaso. Los obstáculos a los que nos enfrentamos incluyen el aumento del tiempo de atención directa e indirecta al paciente, el riesgo de la pérdida de privacidad y confidencialidad de los datos médicos, los posibles cambios en la relación médico-paciente, el compromiso de tiempo para el aprendizaje y la aplicación de nuevos sistemas, los costes de establecimiento.

Los elementos clave que facilitarían el desarrollo de estos sistemas son la creación de directrices comunes sobre los procedimientos a seguir tanto a nivel nacional como internacional, y la preparación de los especialistas locales para que sean capaces de responder de forma innovadora a las necesidades los centros de salud donde trabajan. Otro aspecto fundamental es el desarrollo unificado de las normas de registro y recogida de datos médicos, de su posterior codificación, de los sistemas de mensajería y de infraestructura de red.

En resumen, para que las nuevas tecnologías consigan borrar la brecha entre la teoría y la aplicación práctica, es necesario cambiar la forma en que los médicos y los servicios de atención sanitaria trabajan juntos. Esto es particularmente importante para la asistencia médica de larga duración como es el caso de las enfermedades cardiovasculares.


Link: http://www.plosmedicine.org/article/info:doi/10.1371/journal.pmed.1000313 

Autor: Wells S.

Publicado por: David Aguilar Rojas


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