Segun el tercer informe de The App Date se descargan en España 2 millones de app cada día. No obstante, no paramos a pensar si esa aplicación es segura o no para nuestra salud y simplemente el criterio para escoger entre una app u otra acostumbra a ser la opinión de un amigo o que hayamos leido en algun lugar.
Pero ¿Son realmente fiables las App que descargamos?
El pasado 29 de noviembre tuvo lugar el encuentro #appsalud en Twitter. Durante una hora se debatió sobre si las App en salud son seguras para la población. Una vez transcurrido el tiempo y con las aportaciones de todos los participantes intentaron responder a las preguntas anteriormente formuladas:
(preguntas y respuestas extraidas de la web):
1. Qué criterios debemos tener en cuenta para fiarnos de una app de salud?
El primer criterio que se plantea es diferenciar las apps entre clínicas y "no clínicas" o informativas, es importante saber si una aplicación móvil de salud ayuda al diagnóstico o valoración de un profesional sanitario o simplemente aporta información genérica y se diferencia entre criterios clínicos y tecnológicos.
La necesidad de que incluya una información clara sobre su base científica y si existe algún conflicto de interés en los autores y estos deben ser visibles y reconocibles. Esta información debe estar disponible antes de descargarse, sobretodo en aquellas que son de pago. Además en las apps deben reflejarse guideliness y criterios científicos válidos reproducibles.
En los casos en que las apps acompañen al diagnóstico deberían pasar ensayos clínicos aleatorizados como cualquier tecnología sanitaria para demostrar su efectividad. Se propone por otra parte que no tenga posibilidad de dañar. Los organismos oficiales FDA y CE aportan estándares pero no entran en eficacia, efectividad, etc..
2. ¿Acreditación de las app de salud?¿Quien acredita?
En el debate pareció haber consenso en la necesidad de clasificar las aplicaciones móviles de salud según su función: informativa (promoción y hábitos de salud), diagnóstica, terapéutica, etc.
Para las informativas la comunidad en general no vió necesidad de certificarlas, se propusieron otras alternativas como:
Cumplir con criterios y recomendaciones (elaborados por entidades independientes o expertos)
Avales por instituciones reconocidas en el mundo sanitario
Validación por parte de profesionales de la salud
Cuando nos referimos a apps "clínicas" o de uso profesional (diagnósticas y terapéuticas) principalmente ya no hay tanto consenso, se propusieron diversas vías:
Sociedades científicas: en controversia por el "cobro habitual" para otorgar avales científicos aunque no se descarta. Se propone también que filtren las apps de su especialidad por ejemplo.
Agencias de evaluación tecnológica: estatales y dependientes de autoridades sanitarias.
Certificaciones de entidades independientes: que agrupen las apps certificadas en una appstore sanitaria.
La propuesta de un directorio con las apps útiles , sin incidencia y dañinas fue bien recibida por la comunidad pero no se llegó a un acuerdo sobre quien clasificaba las apps.
Finalmente se apuntó que las apps certificadas deberán ser las que puedan incorporarse a la historia clínica electrónica, ya que, al igual que con las webs, los profesionales irán hacia la prescripción de apps si les son útiles para mejorar la atención a sus pacientes.
3. Normativa legal, recomendaciones o sellos de calidad:
En el tweetup hubo varios temas alrededor de esta pregunta que conviene destacar ya que fueron el eje de bastantes tuits:
La directiva 2012/0266 que va a regular los "medical devices" incluye de forma implícita las apps de salud. ¿Deben todas las apps que ayuden al diagnóstico y estén incluidas en el ámbito de dicha directiva solicitar una autorización oficial previa a su comercialización?
http://ec.europa.eu/health/medical-devices/files/revision_docs/proposal_2012_542_en.pdf
Las apps de salud son como los medicamentos y por ello requieren el mismo tipo de control previo y posterior.
El debate también apuntó otras posibilidades como la certificación por empresas de control, las listas de apps recomendadas (tras la revisión por algún ente público o certificador). Además algunos usuarios citaron los sellos de calidad o las recomendaciones de sociedades científicas en el caso de apps de una especialidad concreta.
Se habló mucho de límites y fronteras de cara a un hipotético futuro de certificación o revisión: ¿que es estrictamente una app de salud? ¿y las apps elaboradas en otro país? ¿quien querrá invertir en apps sin saber si se va a aprobar o no? Internet es agilidad y libertad: ¿se llevan bien esas palabras con la certificación o revisión? ¿Y cuando hay criterios y evidencia contradictoria (algo bastante habitual)?
Se recordó en varias ocasiones el caso de las webs de información sanitaria que no han seguido ningún tipo de control salvo el caso de los sellos (al estilo Honcode o WMA). Además se habló de los vademecum de apps o de la prescripción de apps, exigiendo sólo a éstas un sello o una certificación previa.
La definición de app de salud también tuvo su propio debate. Siguiendo la directiva citada, se comentó que en sentido estricto son apps de salud, a efectos de control previo, las apps de diagnóstico/tratamiento que usa el profesional. También se habló de exigir una certificación previa para apps de diagnóstico o para apps que se prescriban específicamente al paciente, el resto de autocuidados (fitness por ejemplo) no necesitarían control previo.
Link de la información: https://wikisanidad.wikispaces.com/Appsalud
Saskia Montes
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